Determinar un precio “justo” no es adivinar ni copiar al competidor: es encontrar el número que sostiene tu operación, paga tu tiempo y te deja margen para crecer.
El precio correcto te permite vender con confianza, evitar trabajar “a pérdida” y tomar decisiones con datos, incluso si hoy vendés por Instagram o WhatsApp.
En esta guía práctica vas a aprender un método paso a paso para calcular tu precio de venta sugerido, sumando costos visibles y ocultos (embalaje, alquiler, comisiones) y el margen de lucro que buscás. La meta es simple: cubrir costos y lograr el beneficio que aspirás para tu negocio.
Pasos clave
Antes de empezar, pensá en esto: el precio final no solo cubre el producto, también financia tu continuidad (herramientas, reposición, imprevistos). Tu estructura de costos manda, y el margen es la recompensa por el riesgo y el trabajo.
Para que sea accionable, vamos a replicar una lógica como la de una “calculadora” de precios: ingresás costo, elegís margen según rubro o personalizado, sumás gastos opcionales y obtenés un precio sugerido. El método funciona para productos físicos, servicios paquetizados y combos.
Hemos creado esta calculadora gratuita por si querés usarla también.
1) Calculá el costo real
Empezá por el costo unitario del producto: materia prima o compra al por mayor + insumos directos + mano de obra directa (si aplica). El costo debe ser por unidad, no “aproximado”, porque cualquier error se multiplica con el volumen.
Ejemplo: si tu producto cuesta $1000 (como en el formulario), ese es tu punto de partida. Si además usás etiquetas y bolsa por $60, tu costo directo sería $1060. Sumá todo lo que “viaja” con cada unidad.
2) Elegí el margen
Elegí un margen según tu rubro o definí uno personalizado. En comercio general/minorista, márgenes como 10%, 16% o 25% pueden ser una referencia, pero no una regla universal. El margen correcto depende de rotación, competencia, diferenciación y riesgo.
Ejemplo rápido: costo $1000 y margen 25% sobre costo. Precio base sugerido = $1000 × (1 + 0,25) = $1250. Si tu mercado no convalida ese precio, no “bajes por bajar”: revisá costos, propuesta de valor o formato.
3) Sumá gastos operativos
Ahora agregá gastos que no están en el producto pero existen para vender: alquiler, internet, herramientas, publicidad, envíos subsidiados, etc. La forma práctica es prorratear: total mensual ÷ unidades vendidas. Prorratear evita que “se te escape” el costo fijo.
Ejemplo: tus gastos operativos son $100.000/mes y vendés 500 unidades. Costo operativo unitario = $200. Tu costo ya no es $1000, es $1200 antes del margen. Este paso suele ser el que más mejora la rentabilidad.
4) Incluí transacciones
Si cobrás con tarjeta o pasarela, sumá la comisión variable (% por venta). Ojo: si calculás el porcentaje sobre el precio final, el impacto es mayor que si lo estimás “a ojo”. La comisión es un costo de ventas, no un “detalle”.
Ejemplo: comisión 3%. Si vendés a $1500, el costo es $45. Para proteger tu margen, incorporalo en tu cálculo o definí precios diferenciados por medio de pago (si tu normativa local lo permite).
5) Sumá tarifas fijas
Algunos medios de pago cobran una tarifa fija mensual. Convertí ese monto a costo unitario: mensual ÷ cantidad de ventas. La tarifa fija duele más cuando vendés poco, y se diluye al crecer.
Ejemplo: pagás $20.000/mes y hacés 200 ventas: $100 por venta. Si además hay comisión variable, sumás ambos. Este cálculo te ayuda a decidir si te conviene impulsar más volumen o cambiar de proveedor. Decidir con números evita sorpresas.
6) Obtené el precio
Con todo lo anterior, armá tu precio de venta sugerido. Una fórmula simple (margen sobre costo) sería:
Precio = (Costo directo + operativos unitarios + fijos unitarios) × (1 + margen) + comisiones variables estimadas.
La fórmula puede ajustarse igualmente.
Ejemplo completo: costo directo $1000, operativos $200, tarifa fija $100, margen 25%: base = $1300 × 1,25 = $1625. Si comisión 3% estimada: $48,75. Precio sugerido ≈ $1675 (redondeá a $1690 o $1700). Redondear también es estrategia.
Tabla comparativa
Elegir “cómo” fijar precios cambia tu control y tu riesgo. Esta tabla te ayuda a comparar enfoques comunes para llegar a un precio justo. Compará según tu etapa y tu tipo de producto.
Característica | Opción 1 | Opción 2 | Opción 3 |
|---|---|---|---|
Enfoque | Costo + margen | Precio por competencia | Precio por valor |
Ventaja | Asegura cubrir costos | Fácil de aplicar | Maximiza rentabilidad |
Riesgo | Ignorar disposición a pagar | Copiar precios inviables | Requiere buena propuesta |
Ideal para | Emprendimientos chicos | Mercados comoditizados | Productos diferenciados |
Consejos extra
Si vendés online, tu precio también depende de la fricción de compra: catálogo claro, medios de pago, y una tienda simple que ordene pedidos. Con una plataforma como Pistacho App podés centralizar productos, pagos y pedidos sin complejidad, lo que te ayuda a sostener precios coherentes y medir mejor tu margen por canal.
También revisá tus planes y costos de herramienta: pagar de más por una solución sobredimensionada afecta tu margen real. Si estás evaluando opciones, mirá los planes de Pistacho App y elegí el que calce con tu volumen y etapa. Optimizar costos fijos es tan importante como subir precios.
Por último, convertí el cálculo en hábito: actualizá costos cada vez que cambie el dólar, proveedores o comisiones. Y documentá tu “precio mínimo” (para promos) y tu “precio objetivo” (para crecimiento). Disciplina de revisión mensual te mantiene rentable.
Conclusión
Un precio justo es el que paga tu costo real, incorpora gastos operativos y financieros, y suma el margen que necesitás para crecer. Si seguís los pasos (costo, margen, operativos, comisiones y tarifas), vas a obtener un precio de venta sugerido defendible. Rentabilidad no es suerte: es método.
Cuando tengas tu número, probalo en el mercado con una propuesta clara, una tienda ordenada y medición constante. Si querés recursos para vender mejor online y tomar decisiones con datos, podés explorar el blog y ajustar tu estrategia sin depender solo del chat. Medir, ajustar y repetir es lo que construye un negocio sostenible.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es un “precio justo”?
Es el precio que cubre todos tus costos (directos, operativos y financieros) y deja un margen de ganancia alineado a tus objetivos. Justo no significa “barato”, sino sostenible.
¿Margen sobre costo o sobre precio?
El margen sobre costo es más simple para empezar; el margen sobre precio (margen bruto) es útil para comparar con estándares. Consistencia en el método evita confusiones.
¿Cómo calculo gastos operativos por unidad?
Sumá tus gastos mensuales y dividí por unidades vendidas en el mes. Si varía mucho, usá un promedio de 3 meses. Promediar estabiliza el cálculo.
¿Debo incluir mi tiempo como costo?
Sí, especialmente si producís o brindás el servicio. Si no lo incluís, tu negocio puede “vender” pero no pagar tu trabajo. Tu tiempo también es un costo.
¿Qué hago si el mercado no acepta mi precio?
Revisá costos, aumentá valor percibido (packaging, garantía, contenido), segmentá ofertas o cambiá el canal. Bajar precio sin estrategia suele destruir margen. Diferenciar es la salida más sana.




